Imágenes de la Transición: Gutiérrez Mellado intenta controlar el ejércitoImáxes dá Transición: Gutiérrez Mellado tenta controlar o exército

Generales Ibáñez Freire, Gutiérrez Mellado y Gabeiras Montero. Armada, Torres Rojas y Miláns del Boch
Generales Ibáñez Freire, Gutiérrez Mellado y Gabeiras Montero. Armada, Torres Rojas y Miláns del Boch

A los mandos militares no les faltaban argumentos para mostrarse hostiles con el presidente Suárez. Además de sentirse traicionados por la legalización del Partido Comunista y por una Constitución que los medios de comunicación más reaccionarios presentaban como atea, destructora de la unidad de la patria y contraria a los valores del ejército, el terrorismo de ETA y GRAPO se dirigió en el bienio 1979-1980 especialmente contra las Fuerzas Armadas y de Orden Público, causándoles 21 y 82 muertos, respectivamente.

Para evitar las manifestacións airadas contra el Gobierno de los asistentes a los funerales se dispuso que se celebrasen a primeras horas de la mañana, mientras los etarras muertos eran enterrados como héroes por el entorno abertzale, en el País Vasco. La orden se sintió en los cuarteles como un agravio más.

También la reforma de Gutiérrez Mellado –que a medio plazo permitiría la modernización de las Fuerzas Armadas-, creó tensiones al rodearse de colaboradores leales a la Constitución, con una política de ascensos y traslados que llevó a los generales Gabeiras Montero e Ibáñez Freire a jefaturas de máxima responsabilidad sin ter en cuenta méritos y escalafón, y apartar a otros como Armada, Torres Rojas y Miláns del Boch.

Generales Ibáñez Freire, Gutiérrez Mellado y Gabeiras Montero. Armada, Torres Rojas y Miláns del Boch
Generales Ibáñez Freire, Gutiérrez Mellado y Gabeiras Montero. Armada, Torres Rojas y Miláns del Boch

Aos mandos militares non lles faltaban argumentos para mostrarse hostiles co presidente Suárez. Ademais de sentirse traizoados pola legalización do Partido Comunista e por una Constitución que os medios de comunicación máis reaccionarios presentaban como atea, destrutora da unidade da patria e contraria aos valores do exército, o terrorismo de ETA e GRAPO dirixiuse no bienio 1979-1980 especialmente contra as Forzas Armadas e de Orden Público, causándolles 21 e 82 mortos, respectivamente.

Para evitar as manifestacións iradas contra o Goberno dos asistentes aos fuñerais, dispúxose que se celebrasen a primeiras horas da mañá, mentres os etarras mortos eran enterrados como heroes polo entorno abertzale, no País Vasco. A orde sentiuse nos cuarteis como un agravio máis.

Tamén a reforma de Gutiérrez Mellado –que a medio prazo permitiría a modernización das Forzas Armadas-, creou tensións ao rodearse de colaboradores leais á Constitución, cunha política de ascensos e traslados que levou aos xenerais Gabeiras Montero e Ibáñez Freire a xefaturas de máxima responsabilidade sen ter en conta méritos e escalafón, e arredar a outros como Armada, Torres Rojas e Miláns del Boch.

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