Imágenes de la Transición: 23 fImáxes da Transición: 23 f

A las 18,23 horas, cuando se votaba la investidura de Calvo Sotelo, entró en el hemiciclo, pistola en mano, el teniente coronel Tejero, que gritó “¡Quieto todo el mundo!”, mientras se dirigía a la tribuna. Parecía estar solo porque el capitán que lo seguía se había detenido a reñir a un bedel por fumar en el pasillo de acceso a la Cámara; pero después entraron varios oficiales y numerosos guardias civiles, gritando “¡Al suelo todo el mundo!”. Gutiérrez Mellado dejara el escaño para enfrentarse a Tejero, y varios guardias lo rodearon e intentaron detenerlo. Tejero hizo un disparo al techo, al que siguieron los de varios subfusiles. Gutiérrez Mellado permaneció en pie entre os guardias que disparaban y no habían podido reducirlo, por lo que Tejero bajó de la tribuna y dos veces intentó tirarlo al suelo, sin conseguirlo. Suárez lo rescató y lo llevó al escaño.Ás 18,23, cando se votaba a investidura de Calvo Sotelo, entrou no hemiciclo, pistola en man, o teniente coronel Tejero, que berrou “¡Quieto todo el mundo!”, mentras ía cara á tribuna. Parecía estar so porque o capitán que o seguía se detivo a rifar a un bedel por fumar no corredor de acceso á Cámara; pero logo entraron varios oficiais e numerosos gardas civís, berrando “¡Al suelo todo el mundo!”. Gutiérrez Mellado deixara o escano para enfrontarse a Tejero, e varios gardas quixeron detelo. Tejero fixo un disparo ao teito, ao que seguiron os de varios subfusís. Gutiérrez Mellado ficou en pé, entre os gardas que disparaban e non puideran reducilo, polo que Tejero baixou da tribuna e dúas veces tentou tiralo ao chan, sen conseguilo. Suárez rescatouno e levouno ao escano.

El capitán Muñecas Aguilar anunció la próxima llegada de la autoridad competente, “militar por supuesto”, que determinaría qué hacer; pero “por supuesto que no pasará nada”.

Pocos diputados sabrían que aquel oficial que los tranquilizaba saliera del País Vasco por las torturas que en los cuarteles de Zarauz y Tolosa sufrieran numerosos detenidos. Las fotos de la sindicalista Amparo Arangoa habían sido definitivas para su traslado.

O capitán Muñecas Aguilar anunciou a próxima chegada da autoridade competente, “militar por supuesto”, que diría o que cumpría facer; pero “por supuesto que no pasará nada”.

Poucos saberían que aquel oficial que os tranquilizaba saíra do País Vasco polas torturas que nos cuarteis de Zarauz e Tolosa sufriran numerosos detidos. As fotos da sindicalista Amparo Arangoa foran definitivas para o seu traslado.

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