Retratos al minuto: Jesús Quintero

Jesús Quintero

Los primeros fotógrafos que recuerdo en Ferrol tenían las máquinas de madera, con el objetivo sobre un gran fuelle delante, y atrás una cortina que levantaban para meter la cabeza y las manos; todo sobre un trípode, también de madera. Les llamábamos, como en todas partes, “fotógrafos al minuto”, aunque, en realidad, tardaban en hacer … Leer más

El nuevo Hockney aun más grande

David Hockney

Después de visitar en el museo Guggenheim la exposición Una visión más amplia, de David Hockney, sigo sin saber si el Hockney pintor alcanzó el altísimo nivel del Hockney dibujante, pero me ratifico en la opinión de que se trata del artista vivo más importante o, al menos, el que a mí más me interesa. Recorrer la segunda planta del Guggenheim para ver cómo la pintura de paisaje pasó de ser una anécdota en su obra a convertirse, durante los últimos cuatro años en parte principalísima de la misma, es una oportunidad espléndida para comprobar que su talento y su vitalidad son inagotables. Y sobre esto quiero hacer dos observaciones.

La primera es que Hockney suele repetir un adagio chino, según el cual, para pintar bien, hacen falta tres cosas: ojo, mano y corazón. Dos no son suficientes. Creo que quien posea ojo, mano y corazón podrá pintar bien; pero no como Hockney. Para pintar como Hockney es preciso, además, enorme talento. A lo que yo llamo “talento”, él llama “intuición”; por eso dice que las cosas le salen bien cuando se deja llevar por el instinto, y que muchas de sus mejores obras las ha pintado de prisa.

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