Caricatura política

Paco Vázquez Embajador en el Vaticano

Veo la caricatura política y la caricatura personal como dos ramas distintas de un mismo árbol. Por eso en la caricatura política busqué la risa del lector, convirtiendo a los protagonistas de cada viñeta en monigotes cómicos; y, sin embargo, practiqué la caricatura personal como una forma de retrato, en el que exagero la “expresión característica” del modelo -que siempre está en los ojos y en la boca- para obtener una semejanza que no podría alcanzar con un retrato convencional. Sólo exagero lo imprescindible porque no me interesa hacer risible a la persona caricaturizada, aunque, por no ajustarse a la realidad, la caricatura sorprende, desconcierta e hace reir siempre.

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