Imágenes de la Transición: Razones de la dimisión de Suárez

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Adolfo Suárez

Leopoldo Calvo Sotelo, elegido por Suárez para substituirlo, opinó en una frase breve y clara: “El hombre que ha hecho la transición política no dimite por una sola razón; dimite desde un estado de ánimo”. El estado de ánimo del presidente tenía que estar bajo mínimos, ante la gran confabulación para destituirlo, en la que estaban el PSOE, hombres valiosos de la UCD, dirigentes de la CEOE, financieros, periodistas y quizá el propio Rey, que, por fin, había conseguido la vuelta de Armada a Madrid, a través del ministro de Defensa, Agustín Rodríguez Sahagún.

Pero Suárez sabía que esa confabulación, que llevaría a la presidencia de un gobierno de concentración al general Armada, intentaba parar los golpes militares en marcha, que eran tres. Había algo más, que Fernando Ónega señala en el libro Puedo prometer y prometo: Suárez no soportaba el desprecio y el odio de la ciudadanía, y se sintió despreciado y odiado. Luis María Anson, que desde el 79 maniobró para quitarlo del gobierno, opina que Suárez dimitió porque los sondeos lo daban perdedor en las próximas elecciones.

Las razones las dio Suárez en el discurso de despedida: “Trato de que mi decisión sea un acto de estricta lealtad…hacia mi propia obra”.

Suárez dimitió por orgullo y dignidad.

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